“En América Latina las nacionalidades surgen más bien como fragmentos de un todo mayor y a partir de procesos con fuerte influencia exterior, antes que como decisiones libres y autónomas de estados soberanos que van concentrando poder, como lo fue en el caso europeo. Somos hijos de la fragmentación y de la pobreza, antes que de la concentración y de la riqueza. De aquí que la integración social y regional, así como el desarrollo económico hayan sido el ideal inicial de casi todos los programas políticos latinoamericanos y que ambos, como valores deseables, sigan latiendo hasta el presente.” – Mario Casalla (Libro: América Latina en perspectiva. Dramas de pasado, huellas del presente [2003]) Las nacionalidades americanas nacieron con una gran debilidad política heredada - y agravada - a su vez de la debilidad estructural y económica del imperio español que ya ni siquiera podía retenernos. El ingreso a nuestra etapa nacional tampoco coincidió con nuestro florecimiento ca...